Aveces me inunda una tristeza insana.
Lo veo alejándose como alma en pena.
Yo no sabía de aquello, tampoco me lo imaginaba,
pero derrepente me veo despoblada en mi propia casa.
!que se lo lleve todo!
ya no me recuerda como antes.
Duele.
Penetra.
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando (O. Girondo)