
No más llantos desconsolados de niña,
No más ritmos melancólicos en la boca,
No más estaciones del año olvidadas
Y recordadas en un cuaderno como trapo viejo,
No más sonrisas sínicas para gente falsa
No más palabras escondidas dentro de un diccionario,
No más disturbios vocales para hablar,
No más saliva gastada y amarga,
No más dolores en el tímpano por su voz,
No más mentiras piadosas de felicidad,
No más salidas nocturnas en los sueños
De calles resbaladizas por sus lágrimas
Que destruyen el cemento.
No más sí, no, ni no sé.
No más te cuento, te diré, ni te dije.
No más anhelos de tu mirada.
Me despido de todo,
Me despido y ya,
Mañana iré por mis cosas, y NO más NADA.