15 marzo 2008

Polvo, arañas, descuido


Se tejen telas de arañas

Desde la raíz a la punta.

Los años se desmenuzan,

O se estiran como algodón.

Los años sólo significan

Pasos en falso sobre la vereda.

Y las arañas construyen sus hogares

En cada rincón recóndito.

Se van llenando de polvo antiguo

Que cuando duermes flota en tu nariz.

Respiras un agobio de circunstancias

Que al inhalar termina por ahogarte,

Y los ojos se ponen llorosos,

Estornudas, una y otra vez,

Pero no logras botar esa contaminación.

Polvo, arañas, descuido.

08 marzo 2008

Si hay Dios




Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios
Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios

Podrás llevarte aquellos que mi importan
despojarme de mis ropas, desviarme de la luz
podrás llenar de oscuridad mis sueños, podrás porque eres tú.
Podrás romper de nuevo el juramento
desafiando las cadenas que te ataron una vez,
pero dame tú el valor que tengo miedo,
o puedes darme una esperanza pa arrancarme al fin las ganas
de seguir por ti buscando entre mi almohada que es una dama blanca.

Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios

Podría haberte dicho que me importas, eso y un millón de cosas,
pude hacerlo y no lo hise, no se por qué, será porque es más fácil escribirlo,
o demostrarlo que huntar uno de esos numeritos de fatalidad  
según lo que establece el reglamento del aparentar,
podría haber llorado un mar de lágrimas saladas
arrojarme a los abismos y partirme en dos el alma
desatar la tempestad, el huracán de mi garganta
y confesar desesperado que no puedo con mi rabia,
aunque en mi actitud no soy tan evidente, no puedo sufrir más.

Que el dolor cuando es por dentro es más fuerte,
no se alivia con decircelo a la gente.
Lloraré si se llorar como el tímido rocío del clavel en soledad,
estaré, todos se irán, ya lo sé, a tu lado en cada golpe
como lo hace las orillas y la mar,
como lo hace el campo y el agua que lloverá,
podría ser más educado, pero el alma sólo entiende de emoción,
y si hay Dios seguro entiende de emoción.

Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios

Podría haber llorado un mar de lágrimas saladas
arrojarme a los abismos y partirme en dos el alma
desatar la tempestad, el huracán de mi garganta
y confesar desesperado que no puedo con mi rabia,
aunque en mi actitud no soy tan evidente, no puedo sufrir más.
Que el dolor cuando es por dentro es más fuerte.
Lloraré como el tímido rocío del clavel en soledad,
estaré, todos se irán, ya lo sé, a tu lado en cada golpe
como lo hace las orillas y la mar,
como lo  hace el campo y el agua que lloverá,
podría ser más educado, pero el alma sólo entiende de emoción,
y si hay Dios seguro entiende de emoción.

Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios
Hey, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios


Alejandro Sanz

05 marzo 2008

Reset me



En el crepúsculo
se derraman cascadas,
frías, recorren el río.
Los helechos rodean las flores,
el otoño fresco
pretende apoderarse de la primavera.

Y los vientos soplan en el castillo,
que ahora yace en ruinas
en donde el sol no alumbra ángeles
sino que a bastardas ratas e insectos.

El bosque se torna de neblina,
las estrellas se esconden
y la luna no sale a alumbrar la noche.
La vida sigue fija como las montaña,
en un recuadro de piedra
que tal imágen flota en la mente.

No queda más que aquel recuerdo,
que vaga y no se deshace.
Silencios en el bosque
no se escucha el aleteo de las mariposas,
ni el trinar de los pájaros.

Se siente la humedad,
el cuadro de mi mente se llena de hongos.
Se desinfecta el cerebro,
reset me.








04 marzo 2008

Principio

El último día que estuve con él, no pensé que sería el fin, ni el principio de tan polvorienta historia. Estaba en mi casa, sola, me carcomía por dentro las ganas de verlo. Alrededor de 4 días antes, había recibido una llamada, era él, me costó creerlo porque no hablábamos hace un par de semanas. Contesté el teléfono.

-Aló- pronuncié.

Un diminuto silencio hasta escuchar su voz, un poco tímida.

-Hola- dijo

-Hola-contesté, de una forma casi monótona.

Hablamos un par de minutos de cosas sin importancia, hasta que descubrí el por qué de su llamado. Quería salir, y cuando lo dijo me negué. Puse un par de excusas, no sé por qué razón, pero lo hice. Finalmente, terminó por convencerme y me esperaría dentro de media hora en su casa.

Mi mamá no estaba, eran más o menos las 8.30 de la tarde, así que decidí dejar una nota y me fui. En el camino, no dejé de pensar cosas extrañas, no me entendía a mí, mucho menos pretendía entenderlo a él, único en su naturaleza. Habían pasado tantas cosas memorables, que no me extrañaba en que siguieran pasando, por ello, siempre me llevaba nuevas sorpresas y terminaba conociéndolo más de lo que creía hasta ese entonces.

Cuando llegue a su casa, toque el timbre, contestó la voz de un hombre que no reconocí en un principio, era su primo. Estaba un tanto nerviosa, pues siempre los encuentros furtivos con él me ponen con la cabeza en el suelo, motivo por el cual pase de largo por el pasillo y decidí saludar a su familia. Me quede bastante rato conversando por ahí, hasta que sentí sus pasos y su voz acercándose de a poco. Miré al instante la entrada de la habitación, y me encontré con los mismos ojos que siempre suelen cambiar su forma cuando me encuentro presente. Esos ojos de paz, de alegría, de afecto y tranquilidad.

Nos saludamos, lejanamente como siempre, como si no nos importara la presencia de cada uno, luego se sentó frente a mi mirándome de reojos, así como yo también lo hacia. El tiempo pasó rápido, y eran más o menos las 10.00 pm cuando decidimos salir a algún lugar. Yo, quería ir a caminar por la playa, pero creo que era demasiado tarde y descartamos esa opción, aunque en un instante lo noté ilusionado por aquello. Siempre compatibilizábamos con nuestras ideas, por lo que poco nos costaba decidir lo que queríamos hacer, encontrábamos la manera de darnos un gusto adecuado para los dos. Decidimos ir al centro, había una feria del libro que sería interesante visitar. Nos despedimos de los que estaban en la casa e invitamos a su primo, pero estaba durmiendo y no quiso acompañarnos, en realidad creo que pensó en que deberíamos estar a solas. Salimos de la casa y nos fuimos caminando, entre abrazos y risas. Yo, tenía un poco de frío y me agradó sentirme entre sus brazos.




* Un proyecto que tengo en mente. Faltan cosas que detallar, pero creo que es un buen principio. Es sólo una parte a la cuál le falta mucho...