
Las falencias de una justicia chilena
Uno de los temas emblemáticos que pone énfasis el Gobierno de Chile es el de la delincuencia. Pese a las promesas de mejorar la justicia chilena las debilidades son visibles por la sociedad y aún no se ha podido tomar decisiones estrictas para enjuiciar a los delincuentes. Las medidas tomadas por la justicia chilena siguen siendo frágiles. Esto se puede ver diariamente en Santiago, una de las comunas con más índices de delincuencia. Sin embargo, los jueces niegan que exista una “puerta giratoria” siendo esta una de las falencias más notables en sistema penal. De esta forma, las personas viven con una inseguridad cada vez mayor, con miedo de transitar libremente por las calles o simplemente el temor de ser víctimas de fraudes.
La mayoría de los delincuentes sólo reciben prisión nocturna o por algunas horas. De esta manera salen en libertad para volver a cometer los mismos delitos sin ser controlados por nadie. La seguridad de las personas se ve quebrantada, ya que son éstas las que deben sufrir la injusticia de ser asaltados. ¿Realmente la justicia chilena está cumpliendo su rol de proteger a los ciudadanos? Claramente no es así. La poca dureza para enjuiciar a los delincuentes ha sido recalcada por las víctimas y por la sociedad.
La inseguridad que deben vivir los transeúntes de la capital es muy alta. Vivir atemorizados por personas que podrían estar cumpliendo severas condenas es lo que está sucediendo a diario. Los delitos cometidos son los mismos todos los días, pero la única seguridad que existe es detener a los delincuentes por algunas horas del día para después dejarlos nuevamente en las calles para que vuelvan a reincidir cuantas veces quieran.
La mayoría de los delincuentes reciben condenas menores o simplemente son favorecidos con algún tipo de beneficios carcelarios (la mayoría por buenas conductas). Es hora de que la justicia chilena tome nociones y medidas por lo que está pasando. Nuevos planes para combatir y disminuir los índices de robos es la única manera de cambiar las medidas que hoy en día son tomadas como un trámite más por los delincuentes.
Por otro lado, la seguridad ciudadana como los carabineros, otorgan culpabilidad al comercio ambulante que destaca las calles capitalinas. Según carabineros, este es uno de los factores principales para que se cometan delitos. Pero no es esto lo que debe cambiar, si no que el sistema con el cual se está condenado a estos criminales. La culpabilidad no radica en que los vendedores ambulantes ofrezcan sus productos en las calles, el problema realmente es que no se han tomado medidas firmes para cortar el círculo vicioso de la delincuencia. No se debería culpar a personas que están trabajando dignamente para justificar lo injustificable.
Algunos de los delincuentes se filtran entre los vendedores ambulantes para poder observar mejor a sus víctimas. Es por ello que, la fiscalización tiene que ser mayor en ese sentido, en el cual cada vendedor debería tener sus respectivos puestos de trabajos y una autorización legal de los productos que desea comercializar. Hay que tener en cuenta que no todos los vendedores ambulantes son ilegales y que muchos recurren a este trabajo porque realmente necesitan vivir de alguna manera.
El punto no está en que cumplan condena preventiva, si no que se podría ver el problema más a fondo, ya que los delincuentes no tienen más oportunidades que delinquir. Las cárceles más que eso, deberían ser centro de rehabilitaciones para que estas personas puedan aprender nuevas formas de subsistir. Ofrecerles oportunidades de trabajos decentes que les permita se incluidos en la sociedad, que hasta ahora los excluye cada vez más, dejándolos sin oportunidad alguna que volver a cometer los mismos delitos de siempre.
El cambio es la única vía para poder remediar está situación, para que la población se sienta segura de salir tranquilamente sin tener que encontrarse con algún asalto. Medidas que harán un bien necesario para la formación de personas rehabilitadas y no para personas que pretendan reincidir todas las veces que estimen necesario. Los únicos que pueden cambiar este tipo de sistema es la sociedad. Colaborando de forma activa y comunitaria, sin demostrar temor porque son los delincuentes quienes se deben atemorizar.
De acuerdo a todos los delitos cometido es hora de que la justicia actúe de una manera diferente a la de hoy en día, ya que está no ha dado grandes resultados y los delincuentes siguen teniendo la libertad de seguir cometiendo robos y asaltos. Tomar medidas que sean dignas para una sociedad que está viviendo intranquila, en donde la injusticia es recalcada notoriamente. Sólo los cambios son los que producen verdaderos cambios.
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