
Detrás de un pantano se escondió
Miraba de reojos desde aquel lugar
Y nadie sabía de su existencia en el planeta.
Era introvertida con los demás,
Pero al encontrarse en ese fango
Desencadenaba sus nudos.
Muchas veces se confundía entre el barro,
Las largas horas no eran en vano.
Estiraba su cuerpo hacia el cielo
Uno y dos, tres y cuatro,
Contaba hasta perder la cuenta,
Y así salía la Luna llena,
“llenita” le decía risueñamente.
Empapada, café, solía mirarla
Hasta quedarse dormida entre burbujas.
Toda la noche brillaba,
Toda la noche esperaba
Y pasaron miles de noches llenitas,
Y nunca nadie la vio,
Jamás se escuchó su voz,
Pero el brillo siempre apuntó ese lugar,
Brilla, aún brilla
Con carita de sonsa, carita de niña.
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