28 enero 2008

Vamos más allá



Una mujer ya no quiere ser cuerpo de estorbo, de peso y lejanía. Vamos más allá- algo menos común y anormal- de una misma revolución para ver que no hay paredes ni cristales que detengan el momento culmine de unir algo más que dos cuerpos desorientados por tener sensaciones insaciables. Vamos, dejemos la mezquindad diluida en el viento para que no sea clavo de nuestra gota iluminada. La locura más próxima de enredarnos sin tener cuerdas, ni hilos, ni sábanas, tan solo una mezcla abstracta que se compone como el sonido de la armónica. Los pequeños destellos que se forman y atraviesan la intangibilidad de lo que nos rodea. Suena un pequeño tun-tun, que a veces logra velocidades insuperables y que cae en un espasmo sabroso. Ya no es una mujer, es una semilla que flota levemente fuera de su cuerpo, aquella gota ha logrado escapar por él. Somos espíritus intocables por la envidiable mano del hombre que se apodera de lo bello y ajeno. Somos la esencia de la vida.

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