12 enero 2008

Atrévete a volar



Tan inmortales como el tiempo, sin ningún destino ni paradero, sólo ataduras de un órgano imposible de rasgar, sólo late y sólo vive entre uno formado por dos. El árbol muere de pie y sigue ahí, conectando su raíz con la tierra, y es así la locura de lo verdadero, nada puede separar algo que nace del mismo fruto. Y así, de tal forma nos entremezclamos sin ser destino del propio destino porque lo que está escrito puede ser cambiado por nuestras mismas almas, nadie decide de quien nos enamoramos sólo nace de una forma tan inconciente que no sabes como llamarlo, no sabes que decir, ni que hacer, mucho menos para donde ir… fluye caudalosamente por estrechos cuerpos que estorban.

Esperanza, atrévete a volar.




No hay comentarios.: