
Convulsionemos desde las raíces más ancestrales
Junto a las semillas que luego se convertirán en hojas,
En donde cada mañana y atardecer seremos regados por el sereno.
Mostrémosles el ancho mundo de la sabiduría
A quienes no respiran los aires de la cordilla.
Renace, amante, de las altas y bajas colinas
Y sé tú mi fugaz resplandor cuando se abra el cielo.
La tierra húmeda yacerá impregnada en nuestros bríos,
Y caerán sus granos llenos de energías
Donde nacerá la hoja más bella.
Señor del Sol, toma entre tus manos
Esa hojita verde que ha nacido.
Señor de la Luna bríndale la noche,
La noche más larga entre tus brazos.
* Para todo aquel que conoce las más locas dimensiones, llamándoles amor a algo más bello que esa palabra...
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