16 noviembre 2007

Delirio de una mirada caída




Te vislumbro mujer,
Cansada de tus heridas en los pies,
Callando por la boca
Suaves brisas de auxilio,
La mano de Satán te carcome
Poro a poro por doquier.

Tus manos atadas
Por hilos que ahorcan tus venas,
Te hinchan y sobresalen
Con vaivén los delirios plomos.

Miras el suelo,
No vez nada que te salve
Sólo rocosas envergaduras
Que no abren la tierra.

Vida agotada de lluvias,
Mares y riachuelos.
La presión, cuesta, la prisión.
La última luz del túnel
Conducirá tu lucero sin fin.

Marcas callosas,
Derrames de ríos rojos,
Cuentos de sueños,

Viajes sin rumbos.



Desencadenado ser de fatigas, corre, vuela sobre los abismos ya establecidos en el fondo del agujero de tu alma.


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