
Cuando mi pequeña nariz se junta con la tuya
puedo sentir el olor de tu respiro
y extraigo cada uno de ellos,
dejándolos volar dentro de mi tranquilidad.
Cuando te acercas y siento tus dedos
rodeando mi cintura delgada
se me sube el corazón a la cabeza
y pálpita revoloteántemente sin resguardos.
Cada vez que siento tu suave piel,
se llenan de aire los espacios vacíos
como queriendo estallar el cuepo,
casi siendo parte de las ramas.
Cuando te encuentras a solas,
cuando me encuento a solas
con el calor de una sola metamorfosis,
con el sentido que aún no existe,
la llovisna nos desliza entre si,
mojando cada pies, cada dedo,
y en los estrechos nos acurrucamos
pidiendo ayuda para respirar.
La agitada mañana desembarca
aires de girasoles odoríferos,
desequipemos las ropas de las maletas,
para quedar libres de cada peso,
para ver cada tornasol brillar.
Te quieeero >.<




