¿Es justificable la represión de un país para llevarlo a vías del desarrollo? Durante el período de la dictadura vivido en Chile el año 1973, centenares de personas tuvieron que sufrir la tortura, la humillación y el exilio por no seguir el ideal del régimen. En esto se ve fuertemente involucrada la izquierda opositora, en especial, las organizaciones de lucha como lo fue el MIR.
Desarrollo ante todo, fue el lema que ocupó Augusto Pinochet. ¿Desarrollo? ¿Es desarrollo el genocidio cometido? Para muchas personas de la época (especialmente los de la clase alta) el desarrollo económico del país se debía llevar a cabo, aunque esto pasara a llevar el derecho fundamental de las personas: “La libertad de pensar, actuar y desarrollarse”. La vida es la libertad del ser humano, por lo que ésta no debe ser transada de ninguna manera y fue esto lo que no se respeto. Durante la dictadura no importaba dar a muerte a alguna persona, o ver la pobreza de las comunas más populares, lo más importante era poder surgir económicamente, privatizando a las empresas para que el rico se hiciera más rico.
Muchos del MIR fueron detenidos, torturados y desaparecidos, por el simple hecho de pensar diferente, por creer y seguir luchando por sus ideales. El abuso cometido fue injustificable. Así lo vivió Miguel Enríquez (dirigente del MIR) que fue perseguido por la DINA hasta que acabaron con su vida, y no solo él, si no que muchos más del movimiento.
Ante todos estos abusos cometidos, más de 300 querellas que enfrentó Pinochet, se puede descifrar la mala forma de hacer justicia de los gobiernos de la concertación. Todos los procesos llevados hacía el Dictador (desde 1998, en donde la primera querella fue puesta por el partido comunista) como por ejemplo- el caso caravana de la muerte, procesamientos en España, operación cóndor, operación colombo, entre otros- fueron en su mayoría rechazados por la corte suprema, por lo que la justicia falló nuevamente. Las familias de los detenidos desaparecidos, han luchado casi 34 años y lo único que obtuvieron fue más angustia y dolor. ¿Por qué no se llevaron a cabo los procesos que enjuiciaban al dictador? Puede haber muchos motivos, pero ninguno de éstos, es capaz de devolver el tiempo y sanar las heridas de las familias que tuvieron que enfrentar el dolor, de saber que se cometían abusos, y que sin embargo, nadie podía hacer nada para ayudarlos. Tomando en cuenta las injusticias, la democracia se ve cuestionada. ¿Los gobiernos, son realmente demócratas, o será que tienen un antifaz delante de ellos? Muchas familias que buscaron justicia se preguntaron en que gobierno estaban viviendo. Las promesas que daba la democracia durante su gobernabilidad, resultaron ser de pocas expectativas para la gente de lucha.
Mario Amorós en su libro “Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario “, busca los antecedentes para descifrar la desaparición de Antonio Llidó en los tiempos de la dictadura, justamente en el año 1974. La desaparición del Sacerdote se llevó a cabo por la, Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por el motivo de que, Antonio, era miembro y dirigente del MIR en forma clandestina. Amorós hace una investigación a fondo, en el que toma como enfoque principal, la fábrica textil Rayón Said (ubicada en Quillota). Aquí se reunía Llidó junto a sus compañeros, con el fin de buscar opciones para poner resistencia a los militares que rodeaban la industria. Sin embargo, el sacerdote fue torturado y masacrado. Los testimonios de familiares y amigos, dan a conocer la lucha y resistencia que caracterizaba a Llidó, por lo que efectúan una investigación sobre lo ocurrido, obteniendo un resultado positivo, ya que los responsables del acto fueron capturados en Chile, después de 33 años de impunidad.
La familia de Llidó tuvo suerte ya que pudieron hacer justicia. No todas las familias de los detenidos desaparecidos han sufrido la misma fortuna, en su mayoría, no han logrado tener los responsables de los abusos cometidos, sin embargo, su lucha por una justicia sigue esperanzando sus vidas. La agonía de los años pasan, y cada cual buscar de una u otra forma sobrevivir en éste sistema tan corrupto, y lo llamo corrupto, porque esconde las verdades.
Hoy en el 2007, ya no se puede hacer justicia, ya no hay a quién querellar. No hay formas para retroceder el tiempo. Augusto Pinochet, yace en cenizas, y otra vez la justicia ha fallado y decepcionado al pueblo. La única justicia que les queda a los que siempre insistieron en sus ideales, es la justicia Divina. Los arrestos domiciliarios que condenaron al Dictador, ¿Pueden castigarlo ante todo lo que hizo? Hoy sólo queda en el pueblo, el gozo de saber que cada uno hace su propia condena, y aunque no se le condenó en la tierra, se espera con esperanza que la justicia chilena cambie, ante la conciencia no existe impunidad.
* Un esayo que hise a principios de año.. me gusta .