
Se ocultaba en los pilares de los viejos pasadisos
para esconder el hijo que pronto le iba a llegar
fue difícil esconder en un pobre delantar los 3 meses de más
y salia del colegio con un 7 en la libreta
y en el vientre una cometa que pronto querra volar
y se iba a caminar
y se iba a preguntar por las calles sin final
y se fue a donde un cura quien le dijo que era pecado
y muy pronto un abogado le habló de lo legal,
y fue el profesor de ciencias quien le habló de la inconcencia de la juventud actual.
Los que juzgan no han sentido el amor, el dolor y en el vientre unos latidos
y se enrredan en prejucios y el amor se quedó en unos cuantos latidos.
Y sobraron los consejos que le hablaban de pastillas,
de una vieja mujercilla que el trabajo lo hace bien,
no faltó la buena amiga, esa amiga entre comillas que le dio la dirección.
Y salió desde el colegio en una fría mañana
cuando la vieja campana aún no daba su talán,
mientras el profe de ciencias hablaba de la inconciencia,
de la juventud actual.
Cuando agosto era 21 la encontraron boca arriba
con la mirada perdida y su viejo delantal
y en el bolso del colegio dibujado un corazón que decia tú y yo... que decia tú y yo.
Los que juzgan no han sentido el amor, el dolor y en el vientre unos latidos
y se enrredan en prejucios y el amor . . .
Fernando Ubiergo
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